La exposición explora los intersticios entre el paisaje y el rostro, o el paisaje visto a través de un sujeto. Alucinaciones y balbuceos materiales. El espacio de la representación es lo que queda después de la catástrofe, habitado por fantasmas y retazos de cuerpo.
El color es la materia, azul, amarillo, rojo, se disputan el aire, el agua y el fuego, la luz, la sangre y la carne. Acá un caldo cósmico desborda, aparece un cenote, ojo de agua, no hay lugar. En el trópico, las fantasías.
ENTREVISTA realizada por Ernesto Zavala, con motivo de la exposición. Transmitida el viernes 4 de Julio por FMF radio.
Página de La QUIÑONERA.




